El "Spanish Model" que gana SIEMPRE...

La maravillosa sensación de sentirse bien por hacer lo correcto

EGC

7/20/20263 min read

España tiene su segunda estrella como Campeona del Mundo. Es fútbol, pero también mucho más. Ya sabéis que no soy muy dado a comparar el deporte de élite con la vida, pero de esto sí estoy convencido: es extrapolable a la VIDA.

Conviene recordar que uno de los pecados capitales no incluidos oficialmente en ninguna lista es que a la gente, por encima de todo, lo que le gusta es ganar. Da igual a lo que sea; la gente, sin ningún sonrojo, se apunta a ganar. Y eso está bien, porque genera optimismo y multiplica el sentido de pertenencia. El problema llega cuando la gente quiere ganar sin hacer lo que es necesario para ganar. Ahí también somos Campeones del Mundo. Postureo facilón e ignorante.

Sí, somos expertos en querer ser Indurain, Gasol o Nadal, pero sin hacer lo que hacían Indurain, Gasol o Nadal para llegar a ese punto. Ahora todos quieren ser Rodri u Oyarzabal, pero sin hacer lo que hay que hacer para llegar ahí. Y sí, todos tenemos claro que los equipos funcionan mejor cuando se ensamblan los talentos individuales que cuando se exacerban los egos enfermizos y enfermantes, pero otra cosa es ser tan valiente y capaz como para superar y frenar esa tentación, eligiendo, integrando y cuidando todos los factores disponibles para hacer el bien, como lo ejecuta un tipo normal llamado Luis de la Fuente. Y aquí quiero pararme porque esto sí que nos puede convertir en mejores en nuestro día a día.

Esta victoria de la selección española es extrapolable a la VIDA cotidiana de todos y cada uno de nosotros porque nos pone delante del espejo de nuestra responsabilidad y de nuestro estilo. Se trata de elegir cuando podemos —que casi siempre podemos—. En efecto, decidirnos por hacer lo correcto aunque nadie esté mirando. No solo por falsedad social, sino por convencimiento y por valores, de verdad.

El seleccionador nacional ha apostado, desde hace muchos años, por unas formas y un grupo que generan un buen clima de conciencia y convivencia, además de unos resultados exitosos jamás soñados. En el fútbol, como en otros deportes, y en la vida misma, hay muchos atajos a los que sucumbe la mayoría. También sucede en la empresa con líderes, equipos y clientes absolutamente nocivos que son justificados por el resultado final. Estos se olvidan de lo más importante y de lo que verdaderamente nos convierte en felices: el proceso.

Sí, por supuesto, hay que ganar, pero sin olvidar el camino que nos lleva a triunfar como consecuencia de ser fieles a nuestra mejor versión. Es un camino duro, pero excelente, que solo se reconoce si se gana. El otro, el de los descreídos enamorados de los atajos, en cambio, tiene siempre la vitola de una admiración hacia lo cutre y lo picaresco. Mal.

No, no es moralina barata tras la euforia mundialista. Es recordar lo obvio que tanto obviamos porque es fastidiosamente duro y solo reservado para los elegidos. Mejor dicho, para los elegidos que saben elegir conforme a un criterio que construye algo absolutamente poderoso: ME SIENTO BIEN DONDE ESTOY Y CREO EN LO QUE HAGO. Esto es el mayor multiplicador de fe de la historia.

Y esto vale para el fútbol que vemos desde el sofá con una cerveza en la mano, pero también para nuestra VIDA real, la que tiene mucho de intimidad y de relaciones en diferentes roles (profesional, familiar, etc.).

¿Tú qué eliges?

¿Ganar oficialmente a costa de tu ilusión, cultivando los malos hábitos?

¿O, tal vez, cuidar esos pequeños detalles que integran, te hacen sentir el bienestar más puro y que tal vez sea lo que se llama FELICIDAD?

Elegir esta vía, esta esencia de funcionamiento, te ubica en un plano especial: aunque el resultado final no sea el esperado, aun así ganas. Es lo que tiene el “Spanish Model”, que tantos adeptos congrega ahora. Ese estilo que recibe con los brazos abiertos a todos los que se apuntan a ganar, pero que, si no llega la victoria oficial, también gana siempre porque eliges respetarte a ti mismo, a los buenos hábitos, y no sucumbir a las perversiones y tópicos dominantes de esta sociedad anclada en lo inmediato.

Si el marcador y los objetivos nos favorecen, el “Spanish Model” gana. Si el marcador y los objetivos no acompañan, el “Spanish Model” también gana, porque nos permite reconocernos en nuestra mejor expresión.

Por lo tanto, el “Spanish Model” gana SIEMPRE. Y SIEMPRE ES SIEMPRE.

Enhorabuena y que cunda el ejemplo.

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